jueves, 28 de febrero de 2013

Cuando entro al aula... ¿veo los límites, o las capacidades?

¡Muy buenas! 

Bueno, bueno, siendo esta mi primera entrada en el blog, me gustaría hablaros de una persona muy especial a la que ayer tuve el placer de ver, y sobre todo escuchar, en la presentación de su libro "El reto de aprender".
  Con esta entrada no pretendo en ningún momento promocionar el libro sino simplemente reflexionar acerca del aprendizaje, del sentido que la educación tiene para mí a partir de lo que yo he vivido y experimentado en las prácticas.

En varias ocasiones se ha puesto en duda si los profesores son necesarios en esto de la educación. Sabemos que nuestro desarrollo no está determinado únicamente por la genética, sino que este puede potenciarse (o no) dependiendo del ambiente que nos rodee.

En el caso de Pablo Pineda, autor del libro del que os he hablado hace unos instantes, el hecho de tener una discapacidad intelectual no le ha impedido desarrollar sus capacidades, ya que como muy bien él dijo, todos tenemos limitaciones, pero también capacidades

Y en el aula ocurre lo mismo. No sólo con los alumnos que a simple vista parten con una necesidad educativa notable, sino con todos y cada uno de ellos. Todos pueden tener limitaciones (a la hora de aprender, de relacionarse, de moverse, de expresarse...), pero todos tienen capacidades. 

 Y aquí es donde entra en juego el ambiente, el entorno, la familia… y también los profes. Como profesores, podemos y debemos ser realistas con los límites de nuestros alumnos, pero tenemos que ser conscientes de que esos límites pueden llegar a superarse, y ser capaces de entrever, de visualizar, lo que cada alumno lleva dentro, su esencia, sus capacidades

Por ejemplo, ayer Pablo contaba cómo le habían ayudado sus padres y hermanos en su desarrollo. Sus padres le habían tratado como a sus otros tres hermanos mayores, y estos le habían ido transmitiendo sus pasiones por las matemáticas, la ética, y cosas variopintas, como él contaba, lo que le llevó a motivarse y a querer aprender más y más. 

Eso sí, tuvo que esforzarse bastante a base de constancia, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, pero lo consiguió. Consiguió no sólo sacarse dos carreras (le falta muy poquito para terminar psicopedagogía y ya tiene magisterio), sino sobre todo hacer lo que le gusta y ser feliz. 

Otro de los temas que Pablo planteó fue el aprendizaje en las aulas. Todos aprendemos de todos y todo el tiempo estamos aprendiendo. Partiendo de esta idea, ¿es bueno separar a los alumnos por niveles? 

Puede que esto sea lo más rápido a simple vista, pero de esta manera estamos impidiendo que se enriquezcan unos de otros, a menos que lo que nos importe sea que acaben una ficha lo antes posible. 

Si queremos que aprendan de verdad, no sólo de lo que nosotros les queremos enseñar (que a veces no les apetece aprender), sino de sus compañeros, de las situaciones únicas que se dan en el aula, de la vida... entonces hemos de replantearnos esas prisas que vienen "de arriba" (dirección, sociedad), y empezar a pensar en lo que de verdad importa, en los valores que el alumno puede aprender cada día, y dejarnos llevar un poco por nuestra intuición y por los propios niños, quienes, si nos paramos a escucharles, a mirarles sin juzgar, pueden guiarnos perfectamente. 

Pero para eso hace falta que confiemos no sólo en el niño, sino también en nosotros mismos, así es que ¡CONFIAD!, como hicieron los padres de Pablo y como él hizo en sí mismo, porque cada niño necesita que confiemos en él (o ella), y que tratemos de darle y ayudarle a sacar lo mejor de sí mismo.  

Antes de despedirme me gustaría dejaros un video de Pablo, ya que ante todo, no sólo deja huella por la gran capacidad y confianza que ha demostrado en sí mismo sino sobre todo por el tipo de persona que es, por la alegría y ganas de vivir que transmite y por recordarnos que, ante todo, el aprendizaje no es un fin, sino un medio para vivir, y que para hacerlo bien hay que tratar de ser felices todo el tiempo y enseñar a los alumnos a serlo, aunque a veces también toque sufrir (que es parte de la vida). 



Os dejo uno del programa El hormiguero porque en él Pablo se muestra tal y como es, pero en Internet podéis encontrar muchos más interesantes...

Ya me despido, que me he dado cuenta de que me he enrollado más de la cuenta

 ¡QUE TENGÁIS UN DÍA ESTUPENDO! 

 Plumilla   :) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario